Color Honesto por Luis Lizardo
Siempre me he preguntado qué sucede en el momento de manchar una tela, ese inicio en donde el color invade poco a poco esa superficie casi transparente de tanta blancura…qué tanto de autonomía puede guardar el color en su habitar la tela. ¿Puede el color dominar la mano y el ojo del pintor?. Son incógnitas, dudas que quedan silentes al momento de pintar.
Ante las obras de María Gracia Monró uno tiene el primer intento de contestar estas preguntas, pero al mismo tiempo cautiva ese guiar, surgir y dialogar de esas manchas de colores, ese preciso modo de componer el plano, con un justo manipular de elementos, manchas de color que van relacionando poco a poco, formando un tiempo en cada obra que se mueve entre la seguridad y una necesaria duda.
La pintura de Monró es eso, una larga relación con el color dejando generosamente espacio a la sorpresa, a la evidencia que la pintura se va haciendo de eso, de un largo conocer y al mismo tiempo desconocimiento del hacia donde se va, María Gracia Monró tiene el dominio de dejar puertas abiertas en su pintura donde puede fluir el color con todos sus dudas y garantías, con todas las preguntas por contestar en ese sano silencio que guarda toda obra hecha con honestidad.